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La vi venir a ella.
Radiante. Esperándolo.
Se había vestido para el, era obvio.
La vi sonriendo cuando lo vio acercándose, le hizo una seña con la mano y bajo a buscarlo.
Unas escaleras los separaban, no era la primera que se veían en aquel parque.
Los vi alejándose por Rivadavia, lo vi a el acariciándole la cabeza dulcemente, a ella derritirse en aquella sonrisa de ese pibe un poco desordenado. A él querer abrazarla y no poder.
Me pregunte por qué no podía amar como aman los adolescentes, con toda aquella intensidad, pocos detalles, mucho amor.

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