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Nunca es hoy

Le dije la verdad, que si seguía viéndolo no sabía si iba a poder encontrar una pareja estable. Y aunque no estuviera en mí vida, aún así durante un tiempo-tal vez toda la vida- su recuerdo me atormente.
Que yo inevitablemente era Susanita, quería el perro, la casa y tener hijos. Un poco llore ante el anhelo. Y que él era infantil, inmaduro y falto de compromiso.
El me miró como solía hacerlo ante mis pretenciones, revoleando los ojos y queriendo huir de ahí.
Qué podiamos llegar a un término medio, sin sacrificar tantas cosas decía.
Acostada sobre el, lo acaricie un poco. El me dijo que me quería.
Yo lo mire y le dije que lo amaba, con la mirada, con el alma y con el cuerpo. En palabras.
Y el me respondió que también me amaba.
Tal vez no era el momento.

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