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Despedida, perdí la cuenta

La última vez que lo vi fue en la fragua, el centro cultural massista le dice el, me dijo que pasara, que estaba intentando escribir algo pero que prefería verme.
Cuando entre al lugar, lo vi sentado con su computadora, un poco aturdido. Los cuadros de Cortázar a la izquierda y la moza que no paraba de ir de un lado para otro.
Me comentó que la música lo aturdia de vez en cuando pero que tenía un secreto para que no lo molestará. No estaba funcionando por su cara perdida.
El mío como si quisiera no estar ahí, en esa situación de mierda, cerca mío, luego de lo que había pasado. Pero de todas formas me abrazo como si un poco del alma que le había arrancado, le volviera al cuerpo.
Comimos papas fritas, el acotó que odiaba cada vez que comía papas fritas en la cama cuando vivíamos juntos. Yo le retruque diciéndole que no le molestaba dormir con el gato y ocupar media cama, dejándome a mí a un costado. El se sonrió dándome la razón.
- el gato va a cumplir dos años
- ah, así que hace un año me dejaste
- técnicamente pero hay que analizarlo un poco más - se limitó a decir, evadiendo como siempre pensé. - pero no hablemos del pasado, quería saber cómo estabas - yo le comenté cómo estaba, básicamente como hacía un año: con el corazón roto, vagando por una ciudad que odiaba, intentando ser más o menos normal
- deberíamos vernos, más seguido.. ya sabes - y vuelta a empezar, la misma historia una y otra vez. El volviendo, yo negandome (un poco, tampoco es que soy tan difícil) y después yendo con todo, hasta que se agotaba y nos separabamos. No por mucho tiempo, de hecho esta vez había sido el mayor tiempo que habíamos estado separados.
Le sonreí, lo suficiente para que el se diera cuenta que no era feliz y que la escena no me era para nada agradable
- la gente cambia ¿Sabías, Car?
- si, como yo, ahora - agarre mis cosas y me fui.
Aunque no quería irme, solo quería volver el tiempo atrás y ser otra persona, no haberlo cruzado ni sentido ni amado.

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