Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2018
Volvió. El dice que no siente que vuelve porque nunca se va del todo, que cada vez que se aleja siente que algo le falta. Yo pienso que le faltan huevos. Pero no se lo digo, solamente me limito a mirarlo. Plaza de mayo. Días de junio. La brisa. Las miradas muy cerca, me alejo un poco y el se aferra a mi. Nuevamente esa sensación de querer irme, de no querer estar ahí, de querer gritar.

Cuanto más necesitamos

¿Cuanto capítulos más necesitamos? ¿Cuantos más para darnos cuenta que es suficiente? ¿Cuantas vidas? El apenas contacto con vos me hace pensar que te conozco de otras vidas, que ví antes tus ojos, que en otra vida sentí tu respiración y me ví en tu mirada. Me perdí en ella tantas veces, que ahora no sé cómo salir. No sé cómo escapar. Te observó mientras haces otras cosas y no puedo evitar preguntarme ¿Será posible que alguna vez lo logremos juntos? ¿o simplemente queda acá en esta cama, en este departamento de calle Gascón? Y si es así, que importa, jamás fui tan feliz en otro lugar ni me gustó tanto perderme y encontrarme en vos.

Cómplices

Los días de frío y el amor más grande. Cuando mi hijo era pequeño me gustaba tirarme con el en el sofá, taparnos hasta la cabeza mientras mirábamos una y otra vez la misma película. Y el me contaba las mismas cosas. Y yo le respondía siempre lo mismo. Me miraba a los ojos y parecía que se perdía, que yo era la única en su vida. Me sonreía cómplice.

Lo imposible

Cada pregunta resuena en mí cabeza. Pero la principal, la más importante. Creo que ni siquiera importa la pregunta, o la variante de preguntas que engloban la misma respuesta. Él es piel, es deseo, es calor en pleno invierno, es la isla: somos esa isla. Es el departamento en calle Gascón, es caminar y escapar al mismo tiempo. Son besos por escaleras, a plena luz del día, es un pucho en la terraza mirando el Hilton de enfrente y que hace la bandita de la esquina. Es el chocolate entre besos, es la risa resonando en la habitación. Sabanas mojadas. Respirar el mismo aliento. Verme en sus ojos, realmente es verme en sus ojos. Es besos en los pies, en las manos, en el alma. Es el te amo entre orgasmos. Es el quiero verte a cualquier hora. Es la inesperada y a la vez predecible e interminable sorpresa una y otra vez. Es saber el final de este capítulo y aún así, seguir. No son platos rotos ni gritos en medios del silencio, es un abrazo sabiendo que no termina ahí, que se vuelve. Qué ...

Azar

Como todos los martes fui de terapeuta. El chiste fácil en el ascensor: "decime que no votaste a la Carrió" Siguiendo con el tema político, le comenté que jamás podría tener un terapeuta Macrista o facho. Una cuestión ideológica supongo. Le comente algo del grupo donde la había contactado (psicólogos y psicólogas Argentina o algo así). Resulta que la mañana que me decidí a cambiar de psicóloga, decidi también que sería por medios menos convencionales: un grupo en Facebook. Escribí rápidamente que necesitaba un terapeuta en tales horarios por tales zonas. Y en el 3er o 4to comentario apareció ella, no se, algo en su nombre o tal vez una cuestión del destino, la elegí y llamé para concretar una cita. Ayer me enteré que en realidad ella estaba en otro grupo en el cual si comentaba y que no sabe cómo llego a ese grupo y a comentar ese post en particular. "Una cosa azarosa" me dijo ayer. Y remato diciendo "los pacientes eligen a los terapeutas y los terapeut...

Despedida, perdí la cuenta

La última vez que lo vi fue en la fragua, el centro cultural massista le dice el, me dijo que pasara, que estaba intentando escribir algo pero que prefería verme. Cuando entre al lugar, lo vi sentado con su computadora, un poco aturdido. Los cuadros de Cortázar a la izquierda y la moza que no paraba de ir de un lado para otro. Me comentó que la música lo aturdia de vez en cuando pero que tenía un secreto para que no lo molestará. No estaba funcionando por su cara perdida. El mío como si quisiera no estar ahí, en esa situación de mierda, cerca mío, luego de lo que había pasado. Pero de todas formas me abrazo como si un poco del alma que le había arrancado, le volviera al cuerpo. Comimos papas fritas, el acotó que odiaba cada vez que comía papas fritas en la cama cuando vivíamos juntos. Yo le retruque diciéndole que no le molestaba dormir con el gato y ocupar media cama, dejándome a mí a un costado. El se sonrió dándome la razón. - el gato va a cumplir dos años - ah, así que hace u...

Nunca es hoy

Le dije la verdad, que si seguía viéndolo no sabía si iba a poder encontrar una pareja estable. Y aunque no estuviera en mí vida, aún así durante un tiempo-tal vez toda la vida- su recuerdo me atormente. Que yo inevitablemente era Susanita, quería el perro, la casa y tener hijos. Un poco llore ante el anhelo. Y que él era infantil, inmaduro y falto de compromiso. El me miró como solía hacerlo ante mis pretenciones, revoleando los ojos y queriendo huir de ahí. Qué podiamos llegar a un término medio, sin sacrificar tantas cosas decía. Acostada sobre el, lo acaricie un poco. El me dijo que me quería. Yo lo mire y le dije que lo amaba, con la mirada, con el alma y con el cuerpo. En palabras. Y el me respondió que también me amaba. Tal vez no era el momento.

Lunes, mí vida

Con mí psicóloga empezamos un plan de "ponerle orden a mí vida". El nombre se lo puse yo y al plan lo empecé yo, mí psicóloga solo apoyo el plan desde lejos y me pareció haber visto una cara de "otra vez..." Totalmente frustrada. Pero bueno, eso no importa. Lo que importa es que me levanté a las 7 de la mañana (6:50 en realidad, los números redondos me hacen entrar en psicosis) Y estoy desayunando en la cocina, cambiada. Si, cambiada. Mal cambiada. Pero cambiada. Eso no sucede desde que los nenes iban al primario. Generalmente vagabundeo con alguna remera grande y pantalones rotos, arrastrando las pantuflas. Mí plan es ir a la oficina, a la de verdad, no a mí escritorio. No le avisé a nadie, me imagino la escena en la oficina y me divierte. Pero eso después les cuento. Ahora bien, entró en pánico con respecto al subte lleno de gente, con los celulares en la mano, todos apretados, algunos sin bañarse (es lunes chabon, bañate!!!) Los pungas, el vendedor de vaya a ...

Mí soledad tiene tu nombre

Me dijo que hiciera un viaje, que lo pensara, que dejáramos de hablar, que nuevamente lo pensara.. ¡y así, la escena se repite una y otra vez! Yo lo único que quería era verlo, encontrarlo, sentirlo, besarlo y no soltarlo. No me importaba nada más. A él si, mí pasado. O tal vez, como mí pasado influía en mí presente. Y yo quería agradecerle a Leo por decirme mil veces que tenía que cambiar de laburo, a Pablo que me dejó y que me hizo repensar toda mí vida y cambiarla. Porque ellos hicieron que hoy estuvieras acá. Tomando mates. En soledad, esa te la agradezco a vos.

Sin título

Link. Instagram. Bajar juntos a que fumes. Yo te parecí un gil. Tu abrazo. La costa. Vicente. Tus vestidos. Birra. Rio de Janeiro. Mi apellido es comprado en la feria. Haedo. Coronado. Queso y mani. Birras y besos. El chino de coronado. La mantita polar. Tu cara sonriendo al despertar. El tren de madrugada. Esperanza. Los ojo'. Plaza de mayo. Tu cumple juntos. Carrefour de Coronado. Pullover link. Faso Carmela y Pedro. Pao. Edu. El Tony. Agustina. Vos gritando en la cocina. Bondiola y Puerto Madero. Zona Link. Besos y bolo alimenticio en la boca. La entrada del subte del cck. Me regalaste un libro. Mi pullover verde. Me mude. Waikiki El viejo del waikiki El aire nunca funciona. Nunca prendimos la tele. 5 orgasmos. Los memes. Tu boca. Mis ojos sonrien. Duermo en un sillón. Tus ex. Las mias. Mis celos. Los tuyos. Charlar. Pelear. Los quilombos. Bancarnos. Sin prisa pero sin pausa. Vos endeudada. Ya deben saber todos. 19:20. C...

Birra, besos y fuego

Estaba en la oficina. Deseando no estar ahí. Mirando la computadora, tecleando sin pensar más que en pareciera que realmente estaba trabajando. Y lo veo pasar. Con su sonrisa amplia, anteojos negro, remera y arriba una camisa. Noto su forma rara de caminar. No puedo evitar esbozar una semi sonrisa, como quien no quiere la cosa hago contacto visual y bajo la mirada. El se da cuenta ¿O no? Se me acerca. Los ojos verdes iluminados por tanta luz de la oficina. Me pregunta cosas sin sentido, como para sacar charla. Le digo que justo iba a preparar un café, me acompaña. Martín. Los ojos verdes. Iluminados. La sonrisa. Y esa barba colorada.  Me pierdo un poco, como siempre. Imaginando historias con el. Ninguna se asemeja ni de cerca a lo que vivimos después. Es intenso, fuego, es risa y birra. A veces no sé cómo apagar tanto fuego, tampoco quiero.