¿Quien es el que escribe?
¿Quienes hablan entonces en el discurso literario?
Tenderiamos a contestar que habla un autor, un individuo creativamente libre y por supuesto, especial, diferente. Está respuesta es herencia de la mitología creada por la burguesía en su periodo progresivo. El mito del escritor romántico nos persigue y nos muestra a los escritorios como genios cuya libertad creadora está fundamentada en la inspiración. Nada más alejado de la realidad. Por un lado, el escritor está sometido a relaciones sociales que le permiten o le impiden dedicarse a la escritura, le impone temas, problemas y, la mayor parte de las veces, sus soluciones, reales o imaginarias. Lo que significa que no es el (o no sólo el) el que escribe en sus obras.
Fragmento del prólogo de "La herencia. Cuentos piqueteros" de Rosana López Rodríguez.
¿Quienes hablan entonces en el discurso literario?
Tenderiamos a contestar que habla un autor, un individuo creativamente libre y por supuesto, especial, diferente. Está respuesta es herencia de la mitología creada por la burguesía en su periodo progresivo. El mito del escritor romántico nos persigue y nos muestra a los escritorios como genios cuya libertad creadora está fundamentada en la inspiración. Nada más alejado de la realidad. Por un lado, el escritor está sometido a relaciones sociales que le permiten o le impiden dedicarse a la escritura, le impone temas, problemas y, la mayor parte de las veces, sus soluciones, reales o imaginarias. Lo que significa que no es el (o no sólo el) el que escribe en sus obras.
Fragmento del prólogo de "La herencia. Cuentos piqueteros" de Rosana López Rodríguez.
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