Que no pregunte? Que no reclame? Que basta qué? Basta que, flaco? Si lo único que me dejaste fueron las preguntas, los reclamos. Si lo único que pude hacer en estos años es reclamar en vano para llamar tu atención, hasta que me quedé sin voz, hasta que me dejaste sin voz. Hasta que todo esto termino. Que no pregunte? Que no reclame? Voy a reclamar, voy a preguntar. Quiero hacerlo, lo merezco. Quiero saber qué pasa en tu cabeza cuando decís lo que decís. Cuando esos labios se mueven y yo no puedo leer más allá porque me pierdo en mentiras. En tus mentiras. Siempre perdida en tus mentiras.
La vi venir a ella. Radiante. Esperándolo. Se había vestido para el, era obvio. La vi sonriendo cuando lo vio acercándose, le hizo una seña con la mano y bajo a buscarlo. Unas escaleras los separaban, no era la primera que se veían en aquel parque. Los vi alejándose por Rivadavia, lo vi a el acariciándole la cabeza dulcemente, a ella derritirse en aquella sonrisa de ese pibe un poco desordenado. A él querer abrazarla y no poder. Me pregunte por qué no podía amar como aman los adolescentes, con toda aquella intensidad, pocos detalles, mucho amor.