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Que no pregunte? Que no reclame? Que basta qué? Basta que, flaco? Si lo único que me dejaste fueron las preguntas, los reclamos. Si lo único que pude hacer en estos años es reclamar en vano para llamar tu atención, hasta que me quedé sin voz, hasta que me dejaste sin voz. Hasta que todo esto termino. Que no pregunte? Que no reclame? Voy a reclamar, voy a preguntar. Quiero hacerlo, lo merezco. Quiero saber qué pasa en tu cabeza cuando decís lo que decís. Cuando esos labios se mueven y yo no puedo leer más allá porque me pierdo en mentiras. En tus mentiras. Siempre perdida en tus mentiras. 
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La vi venir a ella. Radiante. Esperándolo. Se había vestido para el, era obvio. La vi sonriendo cuando lo vio acercándose, le hizo una seña con la mano y bajo a buscarlo. Unas escaleras los separaban, no era la primera que se veían en aquel parque. Los vi alejándose por Rivadavia, lo vi a el acariciándole la cabeza dulcemente, a ella derritirse en aquella sonrisa de ese pibe un poco desordenado. A él querer abrazarla y no poder. Me pregunte por qué no podía amar como aman los adolescentes, con toda aquella intensidad, pocos detalles, mucho amor.
Volvió. El dice que no siente que vuelve porque nunca se va del todo, que cada vez que se aleja siente que algo le falta. Yo pienso que le faltan huevos. Pero no se lo digo, solamente me limito a mirarlo. Plaza de mayo. Días de junio. La brisa. Las miradas muy cerca, me alejo un poco y el se aferra a mi. Nuevamente esa sensación de querer irme, de no querer estar ahí, de querer gritar.

Cuanto más necesitamos

¿Cuanto capítulos más necesitamos? ¿Cuantos más para darnos cuenta que es suficiente? ¿Cuantas vidas? El apenas contacto con vos me hace pensar que te conozco de otras vidas, que ví antes tus ojos, que en otra vida sentí tu respiración y me ví en tu mirada. Me perdí en ella tantas veces, que ahora no sé cómo salir. No sé cómo escapar. Te observó mientras haces otras cosas y no puedo evitar preguntarme ¿Será posible que alguna vez lo logremos juntos? ¿o simplemente queda acá en esta cama, en este departamento de calle Gascón? Y si es así, que importa, jamás fui tan feliz en otro lugar ni me gustó tanto perderme y encontrarme en vos.

Cómplices

Los días de frío y el amor más grande. Cuando mi hijo era pequeño me gustaba tirarme con el en el sofá, taparnos hasta la cabeza mientras mirábamos una y otra vez la misma película. Y el me contaba las mismas cosas. Y yo le respondía siempre lo mismo. Me miraba a los ojos y parecía que se perdía, que yo era la única en su vida. Me sonreía cómplice.

Lo imposible

Cada pregunta resuena en mí cabeza. Pero la principal, la más importante. Creo que ni siquiera importa la pregunta, o la variante de preguntas que engloban la misma respuesta. Él es piel, es deseo, es calor en pleno invierno, es la isla: somos esa isla. Es el departamento en calle Gascón, es caminar y escapar al mismo tiempo. Son besos por escaleras, a plena luz del día, es un pucho en la terraza mirando el Hilton de enfrente y que hace la bandita de la esquina. Es el chocolate entre besos, es la risa resonando en la habitación. Sabanas mojadas. Respirar el mismo aliento. Verme en sus ojos, realmente es verme en sus ojos. Es besos en los pies, en las manos, en el alma. Es el te amo entre orgasmos. Es el quiero verte a cualquier hora. Es la inesperada y a la vez predecible e interminable sorpresa una y otra vez. Es saber el final de este capítulo y aún así, seguir. No son platos rotos ni gritos en medios del silencio, es un abrazo sabiendo que no termina ahí, que se vuelve. Qué ...

Azar

Como todos los martes fui de terapeuta. El chiste fácil en el ascensor: "decime que no votaste a la Carrió" Siguiendo con el tema político, le comenté que jamás podría tener un terapeuta Macrista o facho. Una cuestión ideológica supongo. Le comente algo del grupo donde la había contactado (psicólogos y psicólogas Argentina o algo así). Resulta que la mañana que me decidí a cambiar de psicóloga, decidi también que sería por medios menos convencionales: un grupo en Facebook. Escribí rápidamente que necesitaba un terapeuta en tales horarios por tales zonas. Y en el 3er o 4to comentario apareció ella, no se, algo en su nombre o tal vez una cuestión del destino, la elegí y llamé para concretar una cita. Ayer me enteré que en realidad ella estaba en otro grupo en el cual si comentaba y que no sabe cómo llego a ese grupo y a comentar ese post en particular. "Una cosa azarosa" me dijo ayer. Y remato diciendo "los pacientes eligen a los terapeutas y los terapeut...